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Un paisaje sumergido por explorar

Las Tegnùe venecianas son afloramientos rocosos naturales que emergen del fondo arenoso del Alto Adriático, creando auténticos oasis submarinos.

A pocos kilómetros de la costa, el mar cambia de rostro: el fondo marino se eleva en estructuras rocosas, pequeñas paredes, terrazas y grietas que se convierten en refugio para peces, crustáceos, esponjas, nudibranquios y muchas otras formas de vida.

Aquí, bucear no es solo observar: es una exploración lenta y atenta, llena de detalles, colores y encuentros que a menudo se revelan solo bajo la luz de la linterna.

Mapa de las Tegnùe

El mapa muestra la ubicación de las principales Tegnùe venecianas: San Marco, Serenissima, Lido y Pellestrina.

Mapa de las Tegnùe venecianas

Flora y organismos incrustantes

Las superficies rocosas están colonizadas por esponjas multicolores, ascidias, hidroides y anémonas de mar. Entre las formas más llamativas, se pueden observar organismos como Anemonia sulcata y las llamadas margaritas de mar, que colorean la roca con tonos amarillos, naranjas y rojizos.

Ambientes delicados

La riqueza biológica de las Tegnùe depende del equilibrio entre corrientes, sedimentos, luz y la presencia de superficies colonizables. Son ambientes que deben observarse con cuidado y respeto, evitando cualquier contacto innecesario con las rocas y los organismos que las habitan.

Esponjas coloridas y organismos incrustantes en las Tegnùe

Fauna de peces y crustáceos

Las grietas de las Tegnùe ofrecen refugio a especies residentes de gran interés. Es el ambiente ideal para lisas, gobios, morenas, peces escorpión y majestuosos bogavantes. También se pueden encontrar bancos de jóvenes merluzas, conocidas como potassoli, lubinas y, en los meses más cálidos, nudibranquios, moluscos y pequeños organismos perfectos para la observación cercana.

Gamba entre las grietas rocosas de las Tegnùe venecianas

Caballitos de mar

Esta área y las zonas circundantes han estado históricamente vinculadas a la presencia de caballitos de mar, especialmente Hippocampus guttulatus. Su presencia es una señal importante de vitalidad ambiental: encuentran protección entre grietas, hidroides y estructuras sumergidas donde pueden camuflarse y anclarse con su cola prensil.

Anémona y organismos marinos en las rocas de las Tegnùe

Características geográficas y estructurales

Las formaciones rocosas frente a la costa de Cavallino Treporti y del área veneciana presentan características particulares en comparación con otros tramos de la costa véneta. No emergen como acantilados visibles, sino que se desarrollan bajo la superficie, apoyadas sobre fondos arenoso-fangosos.

Las Tegnùe se encuentran generalmente a una distancia de la costa que va de aproximadamente 3 a 7 millas náuticas, a profundidades que varían aproximadamente entre 15 y 22 metros.

Arrecife y estructura rocosa sumergida en el área de las Tegnùe

Fondo arenoso-fangoso

Las rocas se elevan sobre un fondo predominantemente blando, creando un fuerte contraste entre arena, fango y sustrato duro. Es esta transición marcada entre diferentes superficies lo que hace que las Tegnùe sean tan interesantes desde el punto de vista naturalista.

Cerianthus en el fondo marino de las Tegnùe venecianas

Elevaciones sumergidas y pequeños depredadores

Entre las rocas de las Tegnùe, donde los afloramientos interrumpen el fondo arenoso y crean grietas, refugios y pequeñas cavidades, encuentran espacio especies vinculadas a los ambientes bentónicos, como la pintarroja.

Su presencia ilustra muy bien el valor ecológico de estos fondos marinos: no son simples rocas sumergidas, sino ambientes vivos capaces de ofrecer refugio, zonas de paso y áreas de alimentación a muchas formas de vida. Observarla entre esponjas, organismos incrustantes y superficies rocosas ayuda a comprender lo importantes que son las Tegnùe para el equilibrio biológico del Alto Adriático.

Pintarroja en el fondo rocoso de las Tegnùe